Canadá, en medio del fuego cruzado en la guerra de Huawei

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Canadá continúa evaluando el grado de participación que tendrá Huawei en el proyecto de la red 5G. La semana pasada, Justin Trudeau, primer ministro canadiense, declaró que la decisión

se basará en "elementos tecnológicos y de seguridad nacional, y no en factores políticos”. Estados Unidos y Australia cerraron completamente la puerta a Huawei, mientras que Reino Unido ha optado por permitir un papel limitado de la empresa china.

Los canadienses deberán tomar una decisión en el marco de una guerra comercial entre Washington y Pekín, donde también aparecen las sospechas de espionaje chino a través de una de sus compañías de mayor peso a nivel mundial. Huawei ha negado que sus redes y dispositivos puedan servir para este fin. La semana pasada, el Gobierno estadounidense incluyó a Huawei en una lista negra que imposibilita a las firmas del país norteamericano hacer negocios con la empresa china, aduciendo riesgos para la seguridad nacional. Los mercados cimbraron sustancialmente cuando Google anunció su rompimiento con Huawei. No obstante, el presidente Donald Trump declaró una tregua de tres meses antes de la entrada en vigor de la disposición.

Las relaciones canadienses con Huawei y el régimen chino son especialmente delicadas debido al caso Meng Wanzhou. La vicepresidenta del gigante tecnológico fue arrestada el 1 de diciembre en el aeropuerto de Vancouver, a solicitud de los estadounidenses. Meng, acusada de fraude para violar presuntamente las sanciones de Estados Unidos sobre Irán, está en libertad bajo fianza mientras se determina si será extraditada, pero debe cumplir con férreas medidas de vigilancia. Tanto Huawei como Pekín consideran que la detención obedeció a motivos políticos.

Las presiones a Trudeau sobre la participación de Huawei en la red 5G han llegado al Parlamento. Los conservadores tildan al primer ministro de indeciso y le exigen que el veto a la empresa llegue pronto. Del otro lado de la frontera se escuchan opiniones en el mismo sentido desde hace meses, por parte de la administración Trump. No obstante, Trudeau y varios de sus ministros han recalcado que es necesario evaluar distintos aspectos para beneficiar y proteger a los canadienses.

Expertos en seguridad han abordado el tema en medios nacionales. Wesley Wark, profesor de la Universidad de Ottawa, escribió en las páginas de The Globe and Mail que el Gobierno canadiense debe encontrar una solución intermedia, donde convivan la protección a la información sensible, las ventajas para el consumidor y los frutos de la innovación por medio de alianzas. Sin embargo, otros sugieren la interdicción a secas. Michel Juneau-Katsuya, exagente del Servicio Canadiense de Inteligencia y Seguridad, declaró al diario La Presse que sería un error garrafal aceptar que la firma participe a cualquier nivel. “Es un espejismo cuando nos dicen que Huawei no tiene vínculos con el Gobierno chino. No puedes operar en China una compañía tan estratégica sin estos lazos. China ni siquiera autoriza el libre acceso a internet”, comentó.

Huawei ha subrayado que jamás ha tenido problemas con las leyes canadienses en los 10 años que lleva trabajando en el país. También ha precisado que compartió con las autoridades toda la información necesaria para ser evaluada en materia de seguridad respecto a la red 5G. La empresa emplea a unas 1.000 personas en Canadá, ha invertido cerca de 500 millones de dólares (unos 330 millones de euros) en investigación y desarrollo y tiene vínculos con 10 universidades del país. A su vez, ha contratado los servicios de firmas de comunicación y relaciones públicas para mejorar su imagen en Canadá, afectada por los embates de Washington y la detención de Meng Wanzhou, en la que Pekín ha mostrado dureza hacia Ottawa.

Personas se manifiestan en defensa de Meng Wanzhou, en el Tribunal Supremo de Vancouver, el pasado diciembre.ampliar foto
Personas se manifiestan en defensa de Meng Wanzhou, en el Tribunal Supremo de Vancouver, el pasado diciembre.Bloomberg

Impacto en la economía

La economía canadiense sufre el impacto de la crisis con los chinos. En marzo, China dejó de comprar semilla de canola procedente del país norteamericano. En 2018, Canadá exportó poco más de 5.000 millones de dólares canadienses (unos 3.300 millones de euros) de esta mercancía; cerca del 50% a China. Las autoridades chinas justificaron la decisión aduciendo “riesgos por presencia de parásitos”. Asimismo, a principios de mayo, Pekín canceló los permisos de dos grandes compañías de carne porcina, ambas de Quebec, bajo el argumento de “problemas de empaquetado y etiquetado”. El mercado chino es el segundo en importancia para el puerco canadiense, solo detrás de Estados Unidos.

También los productores de soja y guisantes se quejan de trabas burocráticas chinas en meses recientes. Estadísticas Canadá, la agencia federal encargada de recopilar datos oficiales, publicó hace unos días que las exportaciones canadienses a China se redujeron en un 19,2% en el primer trimestre del año respecto al trimestre anterior. En el mismo periodo, las importaciones procedentes de China bajaron 4%.

Meng Wanzhou, hija del fundador de Huawei, comparecerá de nueva cuenta ante un tribunal de Vancouver el 23 de septiembre. Esta semana, una delegación parlamentaria canadiense está de visita en China para solicitar la liberación de Michael Kovrig y Michael Spavor, acusados formalmente por Pekín de espionaje, acción que Canadá considera parte de las represalias por la detención de la ejecutiva.

El 21 de mayo, cuando informó del viaje de los miembros del Parlamento, Chrystia Freeland, ministra de Exteriores, admitió que las relaciones entre China y su país son “muy difíciles” en estos tiempos. Los analistas políticos consideran que la decisión sobre la participación de Huawei en la red 5G de Canadá podría conocerse cerca o después de las elecciones (están programadas para el 21 de octubre) y, a su vez, no pocos juristas han expresado que el asunto de Meng Wanzhou en tribunales podría durar meses o años. Parece que las fricciones entre Ottawa y Pekín no quedarán atrás a corto plazo.