El vergonzante acercamiento de EE UU a la dictadura de Franco

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Franco despide al presidente Eisenhower tras su visita oficial a España en 1959.
Franco despide al presidente Eisenhower tras su visita oficial a
España en 1959.EFE/EFE

El 6 de diciembre de 1947, el agregado militar en Washington remite un telegrama cifrado al Estado Mayor Central. Una vez descifrado, el texto dice: “[El número] tres actual [del Ejército de EE UU] recibió contestación a memorándum dirigido conjuntamente por Ejército y Marina a [Departamento de] Estado sobre necesidad de mejorar radical y urgentemente relaciones con España [...]. En el secretísimo documento [el departamento de] Estado dice textualmente: las relaciones con España en todos sus aspectos se normalizarán con toda rapidez sin ruido ni comunicado a la prensa. Mi informante [...] entiende que [sería] conveniente [que] sigamos nosotros un política semejante de discreción en [las] manifestaciones exteriores durante proceso [de] cambio”.

Es lógico que el Departamento de Estado no quisiera que trascendiera su intención de normalizar relaciones con España. Solo un año antes, la ONU ha condenado al régimen de Franco, convirtiéndole en un paria internacional En 1950, el presidente Truman muestra públicamente su disgusto por la inclusión en el presupuesto de un préstamo para España. “No extraña en nada esta actitud de Mr. Truman, que puede considerarse como la natural continuación de la comedia que viene representando desde el primer momento”, escribe el agregado en Washington.

Para entonces, los dos países habían dado ya algunos pasos discretos. Franco autorizó, en 1948, que los militares norteamericanos destacados en Europa y sus familias pudiesen entrar en España sin pasaporte. Se está fraguando la Guerra Fría y el Pentágono ve en España un potencial aliado por su situación estratégica y su furibundo anticomunismo. Muy pronto se empieza a negociar la instalación de bases militares de EE UU en suelo español.

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Según una nota del Estado Mayor Central del 28 de julio de 1951, los cinco puertos solicitados por Washington son Mahón, Cartagena, Cádiz, Ferrol del Caudillo y Santander. Finalmente, el acuerdo de 1953 contempla tres bases aéreas (Morón de la Frontera, Torrejón de Ardoz y Zaragoza), así como una base naval (Rota) y numerosas facilidades e instalaciones menores.

La presencia de las tropas norteamericanas suscita recelos y una nota de enero de 1956 se hace eco de “noticias sin confirmar” según las cuales EE UU habría obtenido autorización para tener un depósito de bombas nucleares en San Pablo (Sevilla).

En octubre de 1954, el ministro del Ejército y exjefe de la División Azul, Agustín Muñoz-Grandes, mano derecha de Franco, visita durante dos semanas EE UU. A su homólogo, Robert Stevens, le dice que Franco quiere entrar en la OTAN, pero no va a pedir el ingreso porque teme el veto de algún aliado. En noviembre de 1955, el secretario de Estado estadounidense, Foster Dulles, se entrevista con Franco en Madrid. El dictador le confiesa que, si España entra en la ONU, planteará la reivindicación de Gibraltar pero aceptará que siga la base británica. Al mes siguiente, España es admitida como miembro de Naciones Unidas. En 1959, el presidente estadounidense Dwight Eisenhower visita España. Franco ha roto definitivamente su aislamiento internacional.

Masones, judíos, nazis y escritores

Obsesión con la masonería. En marzo de 1968, la Segunda Bis (organismo secreto encuadrado en la Sección Segunda del Estado Mayor Central) eleva al ministro una nota con el título “reactivación de actividades masónicas” que concluye en tono apocalíptico: “La actual situación existente en casi todos los estamentos y el perceptible descontento en muchos sectores es prueba clara de que lo que se propugnaba en 1936, a pocos días del comienzo del Movimiento, se está llevando a la práctica de forma solapada pero eficaz”. En enero de 1971 envía una lista de estadounidenses miembros de la “Secta Masónica Orden Rosacruz” con vivienda en España.

De Melilla a Israel. El 13 de julio de 1955, la Segunda Bis informa de la llegada a Melilla de “tres hebreos” con el objetivo de reclutar “a los israelitas que quisieran marchar a Palestina con el viaje pagado”. La Asesoría Jurídica advierte de que esa actividad puede constituir un delito contra la independencia del Estado, castigado con pena de prisión. Una nota del 9 de septiembre matiza que “esta emigración, patrocinada al parecer por el Estado de Israel, no tiene carácter de recluta militar” e informa de que el 10 de julio zarpó a Palestina el vapor Jerusalén, con 173 emigrantes, de los que unos 16 son originarios de Melilla y el protectorado español.

Nazis a Sudamérica. Una nota del agregado militar en Roma, de diciembre de 1949, asegura que “la noticia según la cual existiría en Europa una organización que se interesaría de la emigración clandestina de exnacifascistas a Sudamérica es en parte fundada”. El hombre clave de la red en Roma sería Willy Friede, excomandante del Ejército alemán y bibliotecario del colegio germano-húngaro de la capital italiana.

Delibes y Machado. El 20 de febrero de 1964, la Segunda Bis se hace eco del malestar que ha generado en los cuarteles un artículo de Miguel Delibes, titulado Tasas y Emolumentos, en el que sostiene que los militares no son los funcionarios peor pagados. “Hay gran descontento contra la Dirección General de Prensa, que lo autorizó”, asegura la nota, que recuerda que Delibes se alistó en el bando nacional durante la Guerra Civil y ganó el premio Nadal en 1947. Quién sí fue censurado, a título póstumo, fue Antonio Machado. Una nota de septiembre de 1966 explica que “la autoridad decidió en principio suspender definitivamente” la inauguración de un monumento al poeta en Baeza, “pero teniendo en cuenta que tal medida podía provocar una campaña en la prensa extranjera se decidió aplazarlo, alegando que en la zona” se estaban realizando obras. El objetivo era que a la inauguración definitiva pudieran asistir “poetas afectos” al régimen.

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