Colombianos rechazan al FARC: El partido nacido de las Farc suspendió su campaña en reclamo de seguridad

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Ante los reiterados "escraches" a sus principales candidatos, exigieron sanciones y apuntaron al partido del ex presidente Alvaro Uribe.Rodrigo Londoño, deja un local en medio de protestas y lanzamiento de objetos en Cali.

 

 

El partido político creado por la ex guerrilla de las Farc suspendió sus campañas de cara a las elecciones legislativas y presidenciales, y exigió al gobierno colombiano que le brinde medidas de seguridad por los insultos y ataques contra sus candidatos. "Se tomó la decisión por falta de garantías para realizar la actividad política en el país", dijo Imelda Daza, fórmula a la vicepresidencia del candidato presidencial de ese partido, Rodrigo Londoño. El partido, que mantiene las siglas de la fuerza terrorista, es marcadamente impopular y a su vez las condiciones en que negoció su inmunidad han causado la indignación de gran parte de la población colombiana, que exige que los extremistas paguen por sus crímenes. Otro punto que molesta mucho en Colombia es que los acuerdos de paz entregan a las Farc un cupo de diputados y senadores más allá del desempeño que tengan en las urnas, que se prevé será muy pobre.

 

La decisión fue tomada por la dirección de la llamada Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), el nombre de la ex guerrilla que conserva así sus siglas, a raíz de los hostigamientos que han soportado en los últimos días varios candidatos , entre ellos el propio Londoño, quien firmó el acuerdo de paz con el presidente Juan Manuel Santos en 2016.

 

"Se debería judicializar a quienes se reúnen y atentan contra la integridad física de los miembros de las Farc", reclamó Daza en declaraciones a la estación Blu Radio. Según la candidata a la vicepresidencia, los ataques contra los candidatos de las Farc no han sido espontáneos, sino organizados por sectores políticos que no estuvieron de acuerdo con el proceso de paz, entre ellos el Centro Democrático (CD), el partido opositor que dirige el ex presidente Alvaro Uribe. Uribe mantuvo entre 2002 y 2010 una guerra frontal contra la FARC, a las que finalmente venció en el campo de batalla, obligándolas a replegarse a las zonas más recónditas del interior del país. Santos fue el ministro de Defensa de Uribe que llevó adelante esa guerra, que incluyó la eliminación de los máximos dirigentes del grupo terrorista. Los actuales jefes son los reemplazantes de los que abatió el Estado colombiano.

 

Quien fuera el jefe de le delegación negociadora de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Luciano Marín, acusó al senador del CD Ernesto Macías. Según el ex guerrillero, el senador Macías invitó "hace poco" en una reunión en la que estaba Uribe a "atacar y sabotear" un acto de la FARC en la sureña ciudad de Florencia.

 

El encono entre la fuerza política de Uribe y las Farc es enorme. Uribe logró que fuera derrotado el referendo confirmatorio de los acuerdos de paz, que debieron ser formulados con menos beneficios para los ex terroristas. Esto produjo una crisis tanto dentro de la guerrilla como en el gobierno del presidente Santos.

 

Ese acto, en el que iba a intervenir Marín, candidato al Senado por las Farc, tuvo que ser suspendido por medidas de seguridad.

 

"Exigimos más compromiso del gobierno y de las instituciones en el control de la turba que ha atacado no solo a Timochenko (alias de guerra de Londoño), sino también en Florencia a Iván Márquez (alias de Marín", dijo Daza. Por lo visto, las nuevas Farc siguen usando los alias de guerra de cuando eran una fuerza terrorista.

 

Además, la dirigente política exigió al gobierno que "entregue pronto a las Farc" los recursos que aporta el Estado a los partidos políticos para sus campañas.

 

"Pedimos que nos provean de los recursos económicos a los que tenemos derecho por ley como partido político. El gobierno no ha desembolsado un peso y nuestra campaña se realiza con las uñas y con la colaboración de la ciudadanía", se quejó.

 

Londoño sufrió las agresiones la semana pasada en su departamento natal de Quindío (centro-oeste), donde un grupo violento rodeó y dañó su vehículo. Los escoltas del candidato reaccionaron y lo sacaron del lugar, en medio de gritos de "asesino" de parte de la muchedumbre. En una visita posterior a la ciudad de Cali, Londoño también fue hostigado por personas que le lanzaron insultos.

 

El ministro del Interior, Guillermo Rivera, dijo que las personas tienen el derecho a estar en desacuerdo con las Farc, pero no a cometer agresiones contra sus candidatos. Por su parte, la Fiscalía General anunció que analiza si esos hostigamientos pueden ser tipificados como delitos en contra de actividades políticas legales.

 

Los colombianos acudirán a las urnas el 11 de marzo y el 27 de mayo en el marco de las elecciones legislativas y presidenciales, respectivamente.

 

Rechazo popular

 

Según las encuestas, la mayoría de los colombianos cree que los ex extremistas deben confesar sus crímenes frente a un juez antes de ser candidatos. Pero las audiencias judiciales todavía no han comenzado y el acuerdo de paz les garantiza a los ex guerrilleros 10 bancas en el Congreso. Eso significa que serán elegidos antes de declarar. Gracias a las condiciones generosas del acuerdo, los que confiesen delitos difícilmente irán a la cárcel. Uribe reiteró ayer que los responsables de crímenes atroces no deben ser candidatos, al menos hasta purgar una condena razonable y pedir perdón. Añadió que su partido rechaza los "incidentes violentos de los cuales también hemos sido víctimas". Por su lado, el presidente Santos exhortó a los colombianos a demostrar tolerancia y les recordó el mensaje del Papa Francisco cuando visitó Colombia el año pasado: "demos el primer paso hacia la reconciliación". Sin embargo, las condiciones ventajosas del acuerdo siguen provocando repudios.

 

fuente lacapital

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