Los ministros de Interior defienden reforzar las fronteras exteriores de la UE

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La necesidad de alcanzar un consenso europeo sobre la espinosa cuestión migratoria y la dificultad a la hora de acercar posiciones volvió a quedar de manifiesto este jueves en Innsbruck, donde

se reunieron los ministros del Interior de la UE. Reforzar las fronteras exteriores de la Unión fue uno de los objetivos repetidos en la ciudad austriaca. Sobre cómo lograrlo y sobre todo cómo organizar la distribución de demandantes de asilo una vez que están dentro del territorio de los 28 no se produjeron avances significativos. Roma, Viena y Múnich volvieron a sumar fuerzas para tratar de escorar las decisiones europeas hacia sus posiciones extremistas.

El representante italiano, Matteo Salvini, se mostró optimista pese a la falta de concreción, consciente de que no está solo en su defensa de línea dura contra la migración. “Nunca he visto en Europa soplar vientos de cambio como los de ahora”, dijo en conferencia de prensa. Salvini explicó que los cambios pasan por lograr que los migrantes no lleguen a Europa y devolver a los que lleguen.

A pesar de que las llegadas de migrantes han caído en picado en Europa, se trata de un tema que ha pasado a ocupar la primera línea del debate político, impulsado por el auge de los partidos populistas europeos. “La discusión ha girado en torno a lo que pasó en 2015. Mucha gente tuvo la sensación de que hubo una pérdida de control. Esa sensación persiste, estimó Herbert Kickl, el titular de Interior austriaco del partido ultraderechista FPÖ. “Tenemos que admitir que persisten problemas fundamentales […], hace falta un cambio de paradigma”, dijo el ministro anfitrión, cuyo país ostenta la presidencia de turno de la Unión y que defiende una política de mano dura en materia migratoria. “Ha habido un gran acuerdo sobre la necesidad de reforzar Frontex”, indicó Kickl.

Kickl y sus homólogos alemán, Horst Seehofer, e italiano, Matteo Salvini, mantuvieron a primera hora de la mañana un desayuno trilateral para acercar posiciones. Viena, Roma y Múnich (la capital de Baviera, el Estado alemán donde gobierna la CSU, el partido de Seehofer) se han propuesto forjar un eje de acción política ultraconservadora en el seno de la UE. Tras la reunión, indicaron que unirán esfuerzos para reforzar las fronteras exteriores de la UE, con la idea de limitar al máximo la llegada de migrantes. “Hemos acordado que queremos poner orden”, dijo el representante austriaco. “Queremos enviar el mensaje de que no será posible pisar suelo europeo si no se tiene derecho a protección internacional”, añadió. Los tres volverán a reunirse en Viena el 19 de julio para avanzar en su proyecto migratorio.

Una de las estrategias sobre la que los ministros incidieron después en Innsbruck fue en lo que llaman el sistema de “palos y zanahorias”, por el que se ofrecería compensación a los países terceros que colaboren para frenar la migración hacia Europa y se sancionaría a quienes no colaboren. El comisario europeo, Dimitris Avramopoulos, habló también de la propuesta de reforzar Frontex para alcanzar hasta 10.000 guardas fronterizos en los próximos años.

Horst Seehofer, ministro de Interior, Construcción y Patria alemán, mantuvo un tono conciliador y explicó que los ciudadanos piden a la UE “soluciones” y no solo “declaraciones de intenciones”. El ministro alemán dijo que “no debemos dejar que sean los traficantes de personas los que decidan a qué país llegan los migrantes”, dijo en alusión a la idea alemana de establecer un sistema de distribución entre los países de la Unión.

Seehofer se encuentra crecientemente cuestionado en Alemania debido a la crisis de Gobierno que provocó en las últimas semanas a raíz de un desencuentro sobre política migratoria con la canciller, Angela Merkel. Esta semana, las declaraciones de Seehofer en las que se congratuló de que su 69 cumpleaños coincidiera con el número de afganos deportados por Alemania ha levantado una nueva tormenta política, especialmente tras conocerse que uno de los deportados se suicidó poco después de volver a Afganistán.

Seehofer está sometido además a una intensa presión por conseguir acuerdos bilaterales con países como Italia o Austria, a los que devolver solicitantes de asilo que hubieran iniciado el procedimiento en esos países. Esos pactos deberían estar firmados a principio de agosto. En Innsbruck, tampoco hubo anuncio alguno de avances en ese terreno. Antes de hablar de aceptar migrantes, Roma exige resultados en la construcción de una suerte de fortaleza europea.

El Gobierno alemán anunció a finales de junio tras la cumbre europea que sí había alcanzado acuerdos España y con Grecia para devolver a demandantes de asilo que hubieran pasado por esos países. Falta sin embargo concretar cómo van a organizarse esas devoluciones y qué encaje legal tienen en el reglamento de Dublín.

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