Trump llega a Reino Unido entre un maratón de protestas por su visita

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Un gigantesco bebé inflable, naranja y enrabietado, sobrevolando el Parlamento británico. Un muro de sonido compuesto de música de mariachis y lloros de niños. Furgonetas aparcadas junto al Palacio de Westminster

con el mensaje “vete a casa”. Protestas junto al palacio de Blenheim, lugar de nacimiento de Winston Churchill en Oxfordshire. Más protestas ante la embajada de Estados Unidos en Londres, manifestación en el centro de la capital, carnaval de resistencia en Edimburgo. ¿El motivo? Donald Trump, el líder del mundo libre, llega este jueves a Reino Unido.

En paralelo a la alfombra roja desplegada a su paso por las autoridades, las protestas acompañarán los movimientos del presidente en su visita oficial al país con quien Estados Unidos mantiene su histórica “relación especial”. El viaje de Trump, que llega a Reino Unido después de azotar a sus aliados en la cumbre de la OTAN en Bruselas, y antes de reunirse en Finlandia con el presidente ruso, Vladímir Putin, ha generado un nivel de movilización sin precedentes en el país desde las masivas protestas callejeras contra la guerra de Irak.

El propio presidente señaló ante los reporteros de la Casa Blanca, antes de comenzar su viaje transatlántico, que Reino Unido parecía estar en “cierta agitación”. Se refería a la grave crisis política, desatada tras la dimisión en menos de 24 horas de dos ministros en protesta por el plan de May para el Brexit, que sacudió al Gobierno en el arranque de la semana. Lo cierto es que es muy probable que sí se encuentre un país agitado. Pero el motivo es él.

La visita de Trump, largamente amagada desde que asumió la presidencia, ha despertado un inusitado rechazo en Reino Unido. Se trata ofcialmente de un viaje de trabajo, anunciado en e, pasado mes de abril, después de que los preparativos para un viaje de Estado en toda regla fueran aparcados. Más allá del rechazo general que el presidente produce en amplios sectores de Europa, no han ayudado a mejorar su reputación en Reino Unido sus desafortunados comentarios tras los atentados terroristas en Londres el año pasado, que provocaron su enfrentamiento dialéctico con el alcalde Sadiq Khan, o el hecho de que compartiera en Twitter vídeos antimusulmanes realizados por un grupo de extrema derecha británica.

El año pasado, una petición online para evitar que la reina Isabel II recibiera a Trump cosechó más de un millón de firmas. El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, pidió el mes pasado en el Parlamento a la primera ministra que cancelara la visita del presidente.

"No hay alianza más fuerte que la de nuestra relación especial con Estados Unidos y no habrá alianza más fuerte en los años venideros", ha dicho antes de la visita la primera ministra, Theresa May, para quien mantener y reforzar los lazos con EE UU, en la medida en que lo permita la agenda proteccionista del presidente, es una prioridad en para Reino Unido después del Brexit.

Está previsto que Trump llegue a primera hora de la tarde a Londres. Por la noche, el presidente y la primera dama serán agasajados por Theresa May con una cena de gala en el palacio de Blenheim, a la que acudirá una selección de empresarios. Pasarán la noche en la residencia oficial del embajador de Estados Unidos en el londinense Regent’s Park. El viernes visitará con May unas instalaciones militares y después viajarán a Chequers, la residencia de campo de la primera ministra, donde celebraran una reunión bilateral de trabajo, seguida de una rueda de prensa conjunta. Finalmente, viajarán al castillo de Windsor para encontrarse con la reina. Esa misma noche, viajarán a Escocia, donde pasarán el fin de semana, previsiblemente en uno de los lujosos complejos de golf de los que Trump es propietario.

El itinerario del viaje delata una intención de minimizar, en la medida de lo posible, el impacto de las protestas. Downing Street y el palacio de Buckingham, en el centro de Londres, se sustituyen por Chequers y Windsor, más alejados y resguardados de las protestas. Aún así, la policía, que ha autorizado todas las protestas, espera más de 100.000 manifestantes, convocados por diversas entidades, que incluyen sindicatos y asociaciones de minorías étnicas.

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