Solbes, sobre el Gobierno del PSOE: «Debimos ser más valientes en atajar el déficit y reformar las cajas»

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"Mis avisos sobre el crédito para la vivienda cayeron en saco roto. Para los bancos era más interesante que la fiesta no parara", lamenta el exministro socialista de Economía

 

A Pedro Solbes, el socialista que dirigió la economía nacional entre 2004 y 2009, siempre se le recordará su negación de la crisis justo cuando todo comenzaba a desmoronarse. "Estoy convencido de que 2009 va a ser un año bueno", decía aún a principios de ese ejercicio. El exministro de Economía y ex vicepresidente del Gobierno de Rodríguez Zapatero ha admitido este martes en la comisión del Congreso de los Diputados que investiga la crisis financiera que lo que se hizo para atajar o minimizar esa debacle fue insuficiente. "Debimos ser más valientes en términos de superávit fiscal y de reforma de la gobernanza de las cajas de ahorros", ha dicho en referencia a dos de las cosas que se reprocha al Ejecutivo socialistas po no hacer a tiempo.

"¿Podría haberse hecho mejor? A la luz de los acontecimientos posteriores sería absurdo responder negativamente a esta pregunta", ha dicho el compareciente ante la Cámara baja. "Hubo claros errores de previsión en el ámbito macroeconómico", ha dicho en primer lugar, admitiendo que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero "no fue capaz de detectar la fuerte recesión española en 2009 y se pensaba volver a una situación de crecimiento en 2010".

 

Excesos en gasto: el AVE y el cheque bebé

"Las finanzas públicas hubieran podido estar aún más saneadas", ha espetado. Cabe recordar que Solbes abandonó el Gobierno por discrepancias con las políticas de mayor gasto público del presidente Zapatero, que él no compartía. El exministro de Economía considera ahora que antes de la crisis se hubieran podido alcanzar superávits fiscales del 4% o el 5% en los años previos a la crisis y haber reducido la deuda por debajo del 36%. ¿Por qué no se hizo? "Era una alternativa política difícil", ha dicho.

"A pesar de que la situación cíclica aconsejaba superávits presupuestarios, el contexto político de aquel momento no facilitaba presentar presupuestos con superávit", ha detallado. A lo que se refería Solbes con esto es, por ejemplo, a los excesos cometidos en la construcción de infraestructuras, principalmente el AVE, y en política sociales como el cheque bebé, una ayuda de 2.500 euros por hijo que aprobó Zapatero en un claro guiño electoral.

El elevado déficit público que alcanzó posteriormente España, del 11% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2009, imposibilitaron recapitalizar a tiempo con ayudas públicas el sistema bancario, como también han admitido otros comparecientes en esta comisión, entre ellos los máximos responsables del Banco de España. "Con esas cifras la decisión de minimizar recursos públicos para hacer frente a la intervención de los bancos estaba totalmente justificada", ha explicado en clara referencia a la tardanza de su gobierno a la hora de dar una solución a las cajas de ahorros a punto de quebrar.

 

Politización de las cajas

Es más, Solbes ha reconocido que tras la quiebra de las primeras entidades financieras, entre ellas Caja Castilla-La Mancha (CCM), se hace ya evidente que el sistema ultilizado históricamente por el Banco de España para resolver crisis bancarias, es decir, las fusiones y el uso del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), "no era suficiente para hacer frente a la nueva situación".

"También hubo exceso de confianza en nuestro sistema financiero. No se distinguió suficiente entre las entidades mejorar preparadas para afrontar una crisis, es decir, los grandes bancos y algunas cajas, y las que podían tener dificultades, en especial la mayor parte de las cajas", ha dicho. Ahora bien, Solbes ha denunciado, como otros antes en esta comisión, aunque ninguno de ellos actuó entonces, que la politización de las cajas fue una traba a su reforma. "Dada la minoría parlamentaria con la que hubo que trabajar y la vinculación de cajas con los diferentes partidos políticos, suponía que una reforma del modelo solo podría hacerse en un contexto de dificultades, como así sucedió", ha concretado.

Ahora bien, Solbes ha repartido responsabilidades también con el sector privado y, sobre todo, con el Gobierno de José María Aznar por la formación de la burbuja crediticia e inmobiliaria. En concreto, el exministro de Economía ha explicado que la severidad de la crisis española no se entiende sin el déficit exterior que se empieza a acumular bajo el Ejecutivo popular a partir de 1996, debido sobre todo a las laxas condiciones financieras que supuso la entrada en el euro, y que llegó a alcanzar el 10% del PIB, fundamentalmente por la inversión en vivienda. Además, ha recordado que en la formación de la burbuja también influyeron la desregulación del suelo y la expansión de las cajas gracias a la reforma legislativa.

 

"Los bancos no pararon la fiesta"

Solbes casi viene a decir que es falso que él no hiciese nada por pinchar la burbuja. A lo que se refiere es a advertencias públicas al sector privado. "La limitación a prácticamente la mitad de la ayuda para la compra de vivienda o mis críticas públicas sobre el exceso de viviendas iniciadas o lo inadecuado de las hipotecas a 40 años, todo caía en saco roto", ha lamentado, apuntando a que a los bancos no les interesaba frenar la concesión de crédito. "Siguió siendo la preferencia del sector financiero a pesar de los claro desajustes. Para los operadores en el sector, era más importante mejorar su posición frente a los competidores, en definitiva que la fiesta no terminara", ha criticado.

"Las respuestas a las críticas del gobierno provenían de aquellos que defendían la tesis de que las empresas constructoras y los bancos serían los primeros perdedores y por tanto cuidarían sobre la racionalizada de la decisión. Nada más lejos de la realidad", ha dicho. ¿Por qué entonces el Gobierno no fue más allá de las advertencias públicas y tomó medidas? La respuesta de Solbes es que corregir normativamente los excesos en un sector hubiera sido una intrusión en el sector privado difícilmente aceptable.

 

fuente abc