¿Presupuesto mini para la eurozona?

Economia
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Un instrumento clave contra las próximas crisis que la cumbre europea de junio debería crear para reforzar la arquitectura del euro es un presupuesto propio de la eurozona. Ese presupuesto no

rescataría países en riesgo de quiebra (a cargo del Mecanismo de Estabilización, medio billón de euros) o de su sucesor, un FME más o menos comunitarizado, que es el colchón contra una amenaza grave contra el conjunto de la zona.

Sería paralelo o complementario. Francia sugería un presupuesto del 2% anual (24.000 millones) del PIB de la eurozona (12 billones largos) porcentaje doble al del presupuesto de toda la UE. Alemania recelaba y los nórdicos se oponían.

Así que la Comisión lanzó la idea de un fondo alternativo concentrado en contrarrestar recesiones de menor alcance, que afecten a algunos y a otros no: producto de shocks asimétricos. Sería de entre 30.000 millones durante el septenato presupuestario (0,28% del PIB anual de la eurozona) y 100.000 millones. Serviría para suplir con préstamos subvencionados parte de las inversiones que los Estados jibarizan al primer signo de recesión y desplome de sus ingresos presupuestarios. Un proyecto comprado —aunque sin cifras— por la canciller Merkel (FAZ, 3/6).

La cuantía del “fondo de inversiones” fue criticada por su escasa relevancia macroeconómica. Pero junto a otro nuevo

fondo de apoyo a las reformas emprendidas por los aspirantes al euro, casi se duplicaría (con 25.000 millones más).

La relevancia presupuestaria para los afectados sería mucho más sustantiva, pues los clientes principales (aunque no únicos) frecuentemente serían los más vulnerables. Los ayer rescatados (Grecia, Portugal, Irlanda y España) suponen el 14% de la eurozona, 1,7 billones (según la clave de reparto en el capital del BCE), con lo que el flujo de ayuda se intensificaría por siete veces.

Y muy relevante para cada país. Los apoyos solo se pedirían anualmente. Y el tope máximo solicitable por cada uno sería del 30% del total disponible: 9.000 millones si el fondo es más pequeño; o 30.000 (difícil) si se dotase con 100.000 millones. Con cantidades adicionales muy menores para subvencionar los tipos de interés de los préstamos: obtenidos en el mercado por la Comisión y entregados back to back a los países beneficiarios.

Con esos baremos, España podría haber mantenido sobradamente en la Gran Recesión y años posteriores su inversión pública en I+D. Y un buen pellizco de los 18.600 millones recortados anualmente de las inversiones totales, en relación a los buenos tiempos. Recordemos que España recibe ya 11.592 millones de euros en inversiones públicas de la UE (2016).

Y además el dinero provendría de la emisión europea de deuda, respaldada por el presupuesto común de los 27. Un ensayo de eurobonos. No masivo. Pero quien no empieza no culmina.